viernes, 7 de febrero de 2014

Dimensiones Malditas Capítulo 30

Capítulo 30: Mirada (Parte II)


 Aurora y Elena salían de la gruta donde se encontraba la rosa negra, siguiendo las indicaciones que le había dado aquella misteriosa flor, para encontrar al príncipe Felipe.
Entonces, entre las sombras de aquel rocoso camino, apareció Maléfica. La bruja quería comprobar la presencia que había detectado, efectivamente, Aurora estaba allí.
-Maléfica: ¡Cuánto tiempo sin vernos, mi querida princesa! Tenéis mucho mejor aspecto, desde la última vez que nos vimos.
-Aurora: ¡Maldita bruja! ¿Qué pretendes hacer? Ya no puedes hacerme sufrir más, ya me lo quitaste todo una vez.
Elena no entendía lo que quería decir. Las historias que había escuchado no tenían nada que ver con aquellas palabras.
-Maléfica: Al contrario, querida. No tengo la intención de dañaros, es más, pretendo cumplir vuestro deseo. Os reuniré con vuestro amado. Lo primero que tengo que hacer, es obligarle a salir.
Acto seguido, Maléfica invocó los poderes del mal y se transformó. Asustada, Helena buscó a Aurora con la mirada para escapar, pero la joven ya no estaba con ella. Lo siguiente que la princesa pudo ver, fue como el dragón se abalanzaba sobre ella.
 Elena pensó que iba a morir, pero cuando Maléfica se la tragó, notó que todo le daba vueltas. La voz de Maléfica sonó en su cabeza: Nos estamos uniendo en un solo ser, querida. Muy pronto, tu querido príncipe mostrará a su verdadero ser.
Naruto, Jim, Simba y Kairi continuaban su camino hacía las mazmorras, el viaje se hacía interminable, era como si estuvieran andando en círculos.
 Mientras tanto, en las mazmorras del Inframundo, Cenicienta empezaba a recordar lo que había ocurrido. Todo había sido demasiado rápido, y estaba un poco confundida, pero los recuerdos en su mente se formaban poco a poco.
 Había pasado un mes desde su matrimonio con el príncipe. Los dos bailaban en el jardín, igual que la primera vez que se vieron. Todo era demasiado perfecto para ser real, pero era así, una vida que no había tenido ni en sus mejores sueños.
 Al poco rato, Cenicienta quedó en el salón con su Hada Madrina para hablar de la sorpresa que le tenía reservada a su marido, aunque no se imaginaba la sorpresa que le esperaba a ella.
El Hada empezó a mover su varita, pero, de pronto, el suelo empezó a temblar.
-Cenicienta: ¿Qué está ocurriendo? ¿Un terremoto?
-Hada Madrina: No, me temo que es algo mucho peor, querida.
-Cenicienta: ¿Qué quieres decir?
-Hada Madrina: ¡Es el fin del mundo! Como ocurre con las estrellas, este mundo va a desaparecer pronto.
-Cenicienta: ¡No puede ser! ¿Qué podemos hacer para evitarlo?
-Hada Madrina: La única que puede hacer algo, eres tú. Tienes que traerme tu zapato de cristal original, lo usaré para crear una barrera que nos lleve a todos a un mundo seguro.
Cenicienta se apresuró a sus aposentos, donde custodiaba su tan valioso zapato de cristal. Al cogerlo, miró por la ventana. El cielo era rojo como la sangre, y un enorme agujero negro se abría ante sus ojos.
Al ver aquello, supo que estaban condenados. Una lágrima cayó sobre el zapato, el cual brilló más que nunca. Acto seguido,  un haz de luz la envolvió y perdió el conocimiento.
Entonces, despertó en aquel lugar.
 Finalmente, Jim y los demás llegaron a una puerta. Era evidente que tras esa puerta estaban las mazmorras. Avanzaron un poco para pasar, pero una sombra les cortó el paso. Era la sombra de Jafar.
-Jafar: Ya estáis aquí. Lo siento, no puedo dejaros pasar. Con la muerte de Oogie Boogie, hacía falta un nuevo guardián. Me asignaron la tarea de conseguir a alguien en condiciones, y creo que he dado con el ser perfecto.
 Mufasa apareció ante ellos.Una vez más, no era Mufasa, ni siquiera un Mufasa revivido por el Edo Tensei. Tan sólo se trataba de un sincorazón que había adoptado la forma de Mufasa. Además, lo habían modificado, no recordaba nada de la vida de Mufasa, lo cual serviría para que no aflorasen sus sentimientos por Simba, aunque el joven león, seguiría siendo incapaz de dañar a su propio padre.
 Orochimaru y Deidara se escaparon de aquel escenario 20 segundos después de que Deidara escribiera el nombre de Alasse en el cuaderno y lo quemase. Pero dejando allí a Sephiroth para que se encargase de ellos. Sesshomaru decidió encargarse de ese hombre solo. Su instinto de guerrero, le producía la necesidad de vencer al que podría ser su mayor rival. No tardaron mucho en irse de allí, para luchar en mejores condiciones.
 Sora y Alasse también se marcharon rápidamente para buscar a Orochimaru y Deidara, pero algo fallaba para el portador de la llave espada.
-Sora (pensando): ¿Qué está pasando aquí? ¿Por que sigue Alasse con vida? Ya ha pasado un minuto desde que Deidara escribió su nombre. No me lo he imaginado, sé perfectamente que escribieron el nombre antes de quemar la libreta.
¿Quizás no puede morir por la Death Note porque es una elfa? No, es imposible. Necesita un corazón, y esa libreta funciona deteniendo el corazón, nadie sobrevive a la libreta asesina. Es más, si se han molestado en escribir solo su nombre, es porque querían asegurarse de que solo ella muriera cuánto antes. Entonces, la única opción es....
-Alasse: ¿Qué ocurre Sora? ¿En qué piensas?
-Sora: Hace más de un minuto, Deidara escribió tu nombre en una Death Note, pero no has muerto.
-Alasse: ¿En serio? Quizás se haya confundido al escribir.
-Sora: ¡Déjate de juegos Alasse! Ya lo sé.
-Alasse: Lo imaginaba, por eso he querido que me acompañases. No quiero que nadie más lo sepa.
-Sora: Alasse... ¿Cuál es tu verdadero nombre?
-Alasse:... Es un secreto.
 Un clon de Naruto les interrumpió, indicándoles el camino hacia las mazmorras. Era necesario que la mayor cantidad de gente llegase a aquel lugar, no sabían a qué podrían enfrentarse.
Mientras tanto, Taron y Utena se quedaron solos. Esperando una señal para moverse, tal y como les había indicado Alasse.
Entonces, el suelo empezó a moverse, y se abrió un agujero por el que cayeron los dos.
Aterrizaron sin lastimarse en un lugar que Taron conocía, y al que nunca habría querido volver: El castillo de Maléfica. Aurora apareció entre las sombras. Pero era una Aurora muy extraña...
 -Aurora: Vaya... Qué extraña sorpresa. Esa trampa la puse para un príncipe ¿Y qué logro? Que caiga un porquero.
-Taron: ¿Eres tú Maléfica? ¿Qué haces con ese cuerpo?
-Aurora: Sólo cumplo los deseos de la mujer que, en cierta ocasión, arruinó mi vida. Al igual que los de esa maldita Elfa, que ya conoces.
-Taron: ¿Alasse?
-Aurora/Maléfica: ¿Alasse? ¿Es ese el nombre con el que se hace llamar ahora? ¡Cuán patética es esa mujer!
-Taron: ¿Qué quieres decir?
-Aurora/Maléfica: Lo único que ella ha hecho desde que presentó, fue mentiros, ni siquiera usó su verdadero nombre. Yo soy la única que conoce su nombre real y sigue con vida... Relativamente.
-Taron: ¡Ya basta de charla!¡ Utena, cúbreme!
Pero, en lugar de ayudar al muchacho, Utena le atrapó y le inmovilizó. Cuando Taron miró a los ojos a Utena, pudo comprobar que no era más que un muñeco sin alma.
-Aurora/Maléfica: ¿Hasta ahora no te habías percatado? Sólo por el hecho de portar la espada de Dios. Mas me sorprende que la mujer elfa no se percatase. Más bien, querido, diría que lo sabía desde el principio, pero hizo un caso omiso, ya que era lo que más le convenía para que yo pudiera hacer esto.
-Taron: ¿Qué has hecho con Utena?
-Aurora/Maléfica: ¿Preocupándote por tus amigos en esa situación? Desde luego, no se equivocó contigo. Ahora no te muevas, no durará mucho.
La luz del bastón de Maléfica comenzó a brillar, y disparó un extraño rayo contra Taron.
 Tan embelesado estaba por la presencia de Mégara, que Hércules ni siquiera se percató de que sus amigos ya no estaban con él.
-Hércules: Deberíamos salir de aquí cuanto antes.
-Mégara: Tienes razón, chico maravilloso. Pero mientras tanto me gustaría que me hicieras un favor.
-Hércules: Lo que sea.
-Mégara: Cuéntame todo lo que sepas sobre Hades.
-Hércules: La verdad es que tampoco sé mucho sobre él
Mientras hablaba, Hércules observó como los ojos de Meg, cambiaban, era el sharingan.
 En una mazmorra especial, Itachi investigaba a Hércules.
-Itachi: El Tsukiyomi no tardará mucho en hacer efecto. Pronto me contará todos los recuerdos que tiene de Hades, accederé a su subconsciente, y podré verlo todo desde el mismo momento en que nació. Y mientras tanto, el verá a esa mujer. No lo entiendo, sólo se han visto una vez, y no puede sacársela de la cabeza. Aunque, lo cierto es que esa joven me produce mucha lástima: luchando por Hades, obedeciendo todas sus órdenes, y aún así, el castigo que le espera a ella no es menor que el que le espera a la Alianza. Imagino que no tardará mucho en llegar a ese lugar. El lugar donde verá sus peores pesadillas hechas realidad.
 CONTINUARÁ











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