lunes, 28 de octubre de 2013

Dimensiones Malditas. Capítulo 23

Capítulo 23: Barrera

 En el castillo de Maléfica, los equipos Giroro y Tamama miraban fijamente a un malvado enemigo. El terrible Naraku mostraba su despreciable sonrisa mientras observaba al grupo que le había "acorralado". Aquella expresión de tranquilidad por parte del demonio, hacía que el equipo sintiera una desagradable mezcla de furia y temor.
-Inuyasha: Maldito Naraku ¡¿Qué es lo que pretendías hacer aquí?
 -Naraku: Sólo quería quedarme para ser testigo de tu patética muerte Inuyasha. Pensé que Maléfica sería capaz de derrotarte, pero me equivoqué, ahora me limito a marcharme, eso es todo.
-Kakashi: No es cierto. Tiene que haber algo más... Creaste un dragón ilusorio de un nivel bastante básico. No podían matarlo, pero él tampoco podría haber hecho nada. Lo lógico sería pensar que los usaste como distracción para escapar, pero elegiste quedarte hasta que te descubrieron ¿Cuál es tu verdadero objetivo?
 -Naraku: Me sorprendes, Inuyasha. Has sabido elegir  muy bien a tus compañeros. Seguro que teniendo un nuevo equipo tan poderoso, ya te habrás olvidado de Miroku y Sango.
Inuyasha y Kagome intercambiaron sus miradas sin comprender el motivo de que su enemigo mortal mencionase a Miroku y Sango.
En ese momento, Naraku les mostró algo al grupo: Kirara, la pequeña gata de Sango, herida e inconsciente por el veneno de Naraku, estaba posada en las manos del monstruo.
Acto seguido, Naraku lanzó a la pequeña Kirara a los brazos de Kagome. Sakura, al contar con el poder de los ninjas curanderos, le proporcionó primeros auxilios a la gata. Era una suerte que no hubiera sufrido ninguna herida mortal.
 Kagome se tranquilizó un poco, pero Inuyasha sentía una gran cólera.
-Inuyasha: ¡¿Qué les has hecho a Miroku y Sango, maldito bastardo?!
-Naraku: Yo nada. Ahora mismo están alojados en las mazmorras de  mi nuevo castillo, más allá de las fronteras del fin del mundo, el Inframundo. Pero tranquilo, te garantizo que no están solos. Tienen mucha compañía. Casualmente, todos vosotros tenéis a alguien esperando en ese sitio para que los rescatéis. ¡Estoy seguro de que les alegrará saber que conocéis su paradero!
Naruto y los demás comprendieron enseguida que la resurrección de Orochimaru, y las palabras de aquel demonio, no podían ser casos distintos. Era evidente que Orochimaru y Naraku eran aliados, y tenían a Sasuke.
Consumido por el odio, Naruto se lanzó contra Naraku, dispuesto a matarlo con un ataque directo. Pero no era tan fácil vencer a Naraku. Ya había empezado a notar los efectos del nuevo poder que Hades le había proporcionado.
 Convirtiendo sus brazos en extraños tentáculos, dirigió un golpe mortal hacia Naruto, atravesando su cuerpo. Todos observaron preocupados a Naruto, pensando que había muerto. Por suerte, su cuerpo desapareció de pronto en una nube de humo, pues aquel Naruto tan sólo era una copia generada con la técnica de la multiplicación de cuerpo.
 Naraku observó los efectos de esa técnica. Orochimaru ya le había advertido de los poderes de Naruto, pero era la primera vez que los veía en directo. Y supo perfectamente lo que se le avecinaba. Detrás de él, el verdadero Naruto se disponía a atacarle utilizando el rasengan. Sin embargo, Naraku no estaba preocupado. Cuando el joven ninja impactó al demonio con su técnica, fue detenido por la barrera espiritual que este tenía a su alrededor.
 La técnica rebotó en Naruto, quien fue lanzado y acabó herido en el suelo.
-Naraku: No ha estado mal, chico. Pero eres demasiado imprudente. Me temo que me ha llegado la hora de atacar.
Naruto no se lo podía creer, esa barrera era incluso más fuerte que la de Gaara, nunca podría romperla usando su fuerza normal. Durante un segundo, Kakashi pudo notar que su alumno iba a utilizar el poder de Kyubi de un momento a otro, así que calmó a Naruto utilizando un nuevo sello que le había dado Jiraya, el cual detenía el chackra de Naruto durante 1 minuto.
 Naraku no perdió el tiempo y se preparó para atacar, lanzando una flecha en la dirección de Taron, Helena y Mulán. Entonces, aparecieron Neji y Shikamaru para ayudar a sus compañeros. Neji utilizó un poder especial transmitido en la familia Hyuga, el giro celestial
 Con esa técnica, Neji pudo formar otra barrera que destruyó la flecha. Pero había algo más, algo que su ojo blanco le permitía ver: aquella flecha, estaba cargada con un extraño veneno.
 El muchacho advirtió enseguida a los demás. Aquel veneno era muy peligroso.
-Naraku: No entiendo que te sorprendas. Yo soy un cúmulo de aura maligna. El veneno fluye por todo mi cuerpo como si fuera mi sangre.
Con estas palabras, empezó a lanzar una flecha envenenada tras otra. El plan original de atacar a Naraku no podía realizarse mientras estaban tan ocupados parando las flechas para sobrevivir.
 Ueki estaba muy mal herido y cansado por la batalla contra Orochimaru, pero aún así, intentó ayudar. Desgraciadamente, no tardó mucho en caer agotado al suelo, a merced de una flecha que iba directamente hacie él. Mulán vio que la flecha iba a matarle enseguida, y era la única que estaba lo bastante próxima a Ueki como para ayudar. Rápidamente se abalanzó contra él y le apartó de la trayectoria de la flecha, sufriendo una herida por la flecha en el hombro. Shang miró fijamente a su esposa, pensando que el veneno acabaría con ella.
 Naraku continuaba atacando, y cada vez estaban todos más cansados como para reaccionar. Estaban perdidos.
De pronto, ocurrió algo que salvaría la vida de los héroes. Una inexplicables tormenta de arena se apoderó del castillo, deteniendo todas las flechas de Naraku.
Naruto y sus amigos supieron enseguida lo que eso significaba: Gaara, Temari y Kankuro, los 3 hermanos de la arena, aparecieron en la sala.
Esta entrada inesperada distrajo a Naraku lo suficiente para que los demás pudieran contra atacar.
Sakura atendió la herida de Mulán. Aquella flecha sólo la había rozado. Utilizando un ungüento especial, cerró por completo su herida. Lo que le preocupaba eran los efectos del veneno, aunque de momento no había mostrado ningún síntoma de envenenamiento.
 Inuyasha se preparó para atacar a Naraku. Su espada se tornó en un color rojo como la sangre. Era un poder con el cual Inuyasha podría romper incluso las barreras más poderosas.
-Naraku: Olvídalo Inuyasha. Ya has podido observar que mi poder ha aumentado, por lo que mi barrera es ahora más fuerte que nunca. ¿De verdad crees que podrás romperla?
A pesar de las palabras de su enemigo, Inuyasha no se detuvo. Una extraña luz rodeó en ese momento a Inuyasha y su espada. El medio demonio lanzó un golpe hacia la barrera, y esta se desmanteló en cuestión de segundos.
Acorralado, Naraku decidió huir. Convertido en una nube de humo tóxico se dirigió a los jardines del castillo y allí se evaporó.
Cuando los miembros de la Alianza vieron lo que había ocurrido, se pararon a pensar cuál debía ser su siguiente movimiento.
 Giroro y Tamam decideron comunicarse con Keroro para decidir lo que harían.
-Keroro: Por fin dáis señales de vida, pensé que habíais huido con el rabo entre las ancas.
-Tamama: Sargento, dinos tu posición actual.
-Keroro: Me encuentro en el castillo, mi equipo, el equipo Dororo y parte del equipo Kururu ya han salido hacia el punto de batalla.
-Giroro: ¿¡Y se puede saber por qué no nos habéis esperado?! ¡Siempre tienes que hacer lo que a ti te venga en gana!
 -Keroro: Los planes han tenido que cambiar. El rey Mickey y la reina Minnie han muerto.
Giroro y Tamama compartieron una mirada de preocupación. La situación se había complicado más de la cuenta.
Finalmente, decidieron que tenían que dirigirse inmediatamente al punto de batalla, donde la Alianza se completaría, y podrían librar la lucha definitiva.
Mientras preparaban el portal, apareció un extraño fantasma, perseguido por Jack Skellington, Sally, Jury, Sesshomaru, Mérida y Riku.
-Inuyasha: Sesshomaru.
-Sesshomaru: Ya suponía que tendría que volver a verte Inuyasha, aunque me desagrade.
El fantasma desapareció ante los ojos de todos, dejando tras de sí  a Dororo.
-Tamama: Dororo ¿Qué haces aquí? ¿No deberías estar en el castillo?
-Dororo: Lamento comunicaros que no. Después de alojar a mi equipo en el castillo, tuve que marcharme para buscar a una persona. Desgraciadamente, no lo he logrado. Mas, pude saber de estas personas dispuestas a lograr nuestro mismo objetivo, y pensé llevarlos con vosotros para que nos ayudaran.
-Tamama: Me parece estupendo, cuantos más seamos mejor.
-Riku: Creo que deberíamos escucharles, si tienen los mismos intereses que nosotros, una unión hará más fácil la victoria.
-Doror: También he conocido a esta mujer, dice que conoce a Merlín y que nos ayudará. Me ha contado lo trágicamente sucedido a los reyes
 -Alasse: Encantada. Me llamo Alasse. Pertenezco a la familia de los elfos, al Sur del reino de las siete espadas. El nombre de mi reino procede de un antiguo ejército, los 7 espadachines de la luz. Yo pertenezco a la nueva generación, y he venido para buscar a los otros 6.
 -Kakashi: ¿Los 7 espadachines de la luz? Eran un ejército muy poderoso, anterior incluso a los ninjas. Decía, que unidos, poseían la capacidad de cambiar el mundo conocido.
Alasse: Sabed que os he protegido con mi espada. Es la única espada de luz original que aún existe. Puede controlar el poder mágico de otras espadas con su luz, además de copiarlo. La luz que ha envuelto la espada de Inuyasha he sido yo.
 -Inuyasha: Muchas gracias por habernos ayudado. Ahora debemos darnos prisa para luchar. Los demás deben estar esperándonos.
Giroro abrió el portal hacia el Inframundo. Poco a poco, todos los fueron pasando para dirigirse al lugar donde conocerían a sus compañeros. Mientras, Giroro, Dororo y Tamama rgresaban con Keroro al castillo para dirigir la misión.
 Los últimos en pasar fueron Taron y Helena, ya que Alasse les pidió que se quedaran un momento con ella.
-Alasse: Chico ¿Podrías decirme tu nombre?
-Taron: Me llamo Taron. Soy un porquero del reino de Prydain, y ella es la princesa Helena.
 -Alasse: El reino de Prydain... ¿Sabes? Me recuerdas mucho a alguien que conocí hace mucho tiempo.
-Taron: ¿En serio? Sí, un noble caballero. Uno de los más grandes guerreros que jamas haya existido. El dueño de la espada que ahora mismo llevas al cinto.
-Helena: ¿Conoció al anterior propietario de esta espada?
-Alasse: Sí, y me gustaría volver a verla, si no es molestia.
 Taron desenvainó su espada, la cual comenzó a brillar con fuerza. Alasse comprendió en seguida los sentimientos de la espada: aquel muchacho todavía no poseía la fuerza suficiente para saber utilizarla, pero con el tiempo, se convertiría en un espadachín muy superior a su antiguo dueño.
-Alasse: Déjame decirte algo sobre esta espada, Taron. Se trata de una de las 6 nuevas espadas de la luz que estoy buscando. Ella misma te ha elegido como dueño, lo que te convierte en uno de los nuevos 7 espadachines de la luz.

CONTINUARÁ

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